viernes, 9 de enero de 2015

Remedios tradicionales

Los remedios tradicionales, elaborados a partir de plantas, son considerados por la población general seguros por ser “naturales” y eficaces por su uso a lo largo de la historia. La FDA (Food and Drug Administration) los incluye en la categoría de “suplementos dietéticos”, no como verdaderas medicaciones, por lo que existe escaso control en su fabricación. No existen mecanismos reguladores que garanticen su pureza, seguridad o eficacia.

En concreto, los remedios tradicionales chinos, que presentan una popularidad en auge, se fabrican con escasa regulación, por lo que son muy susceptibles de contaminación y adulteración; además con frecuencia se venden en lugares no especializados, envasados con una información incompleta de los ingredientes y sin traducción.

La dosis real de los principios activos es generalmente desconocida y, además, la toxicidad de una planta varía enormemente en función de diversos factores como la zona y estación de cultivo, la estación de recolecta o las condiciones y duración del almacenaje. Todo ello convierte a los remedios tradicionales en sustancias que, como los fármacos, tienen potencial toxicidad, pero ésta, además, es mucho menos predecible.

Los niños son especialmente susceptibles de presentar toxicidad por remedios tradicionales, tanto por el mayor efecto de la variación de dosis

en relación a un menor volumen corporal, como por su menor capacidad enzimática de detoxificación.

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